En el MAGAZINE de ayer domingo, día 11/11/07, me llamó la atención una carta de un lector publicó en esta revista, sobre todo en la forma de despedirse al final de su carta y que a continuación transcribo textualmente:
“Sorolla y las instalaciones. Jordi Pausas (Barcelona).
En el artículo El nuevo Prado gana el siglo XIX, aparecido en el Magazine del pasado 28 de octubre, hay una referencia al cuadro de Sorolla Aún dicen que el pescado es caro, realizado en 1894, obra con la que participó al año siguiente en la Exposición Nacional de Madrid, donde causó una gran impresión, y que es una de las telas más conocidas entre el gran público. En el artículo se dice que es <<una tela que por su tema y su perspectiva pod´ria ser de hoy, aunque desde luego el artista que hoy la hiciera habría montado una instalación>>. No acabo de comprender cómo puede darse tal supuesto, ya que una cosa es una obra pictórica y otra, muy distnta, una instalación, pero también es cierto que se ha escrito -y olvidado- que Velázquez hoy pintaría como lo hace Tàpies… Es como si se afirmara que en la actualidad la pintura fuera cosa del pasado, cuando en realidad sigue vivita y coleando, sorteando las naturales dificultades en un momento en que los organismos oficiales subestiman e ignora su existencia. Finalmente, tal asunto ya lo aclaró Dalí cuando manifestó: <<si no queires pasar de moda, mejor no estar de moda>>. Y las instalaciones son eso: una moda pasajera que pasará sin pena ni gloria.”